PROPOSITUS número 49 – 02/2014
Autores: Mª Montserrat Real Ferrero, Eva Bermejo-Sánchez, Mª Luisa Martínez-Frías
Si en la práctica clínica siempre es importante evitar pruebas diagnósticas innecesarias, tener claro cuáles son las necesarias para llegar a un buen diagnóstico y, a su vez, elegir el tratamiento adecuado para cada paciente, en las mujeres embarazadas es fundamental. En esta situación es especialmente importante determinar las pruebas que se deben realizar y en qué momento deben hacerse.
En este Propositus abordamos el manejo general de las infecciones más comunes durante el embarazo, y sus consecuencias cuando no se abordan en forma adecuada, ya que esto puede derivar en los siguientes resultados:
- Que la mujer no sea tratada, con las consiguientes molestias o riesgo para su salud y la del embrión y/o feto.
- Que el tratamiento sea ineficaz. Por tanto, no se controla la infección, lo que puede dar a resultados adversos tanto maternos como embrio/fetales.
- Que el embrión/feto sea expuesto a un producto innecesario o inadecuado. Además lo será a dosis enormes para él, sin que sea posible asegurar al 100% que no haya podido afectar a diferentes procesos del desarrollo, cuya alteración puede manifestarse incluso a lo largo de la vida postnatal.
Por estos motivos, siempre hay que recordar la máxima de que durante el embarazo, todo lo que no está totalmente indicado está CONTRAINDICADO.

